La autora
Barcelona 1978 -
Es conocida por la Trilogía de los Cuerpos Salvajes, un tríptico narrativo escrito en primera persona que trata controvertidas temáticas como el suicidio, la masturbación infantil de las niñas, el lesbianismo o la no maternidad. Está formado por "Permafrost", "Boulder" y "Mamut".
Publicados estos libros originalmente en catalán, han sido traducidos a numerosas lenguas, con críticas excelentes.
La autora vivió su infancia en la ciudad catalana, en la que se licenció en Pedagogía por la Universitat de Barcelona, una profesión que ejerció durante un breve tiempo dado su afán por no atarse a un trabajo.
Tal y como ella ha manifestado en varias ocasiones, necesita huir de la cotidianidad y vivir experiencias que permitan ver la vida de los demás. Por ello ha tenido trabajos tan dispares como camarera, limpiadora de casas o pastora, y de todos ellos ha aprendido algo que ha plasmado en sus obras.
Al inicio de su trayectoria se decantó por la poesía, género en el que debutó por todo lo alto con "Laia" (2008), un poemario ganador del Premi Miquel de Palol. Esta obra sería solo el inicio de una trayectoria poética llena de éxitos que continuó durante toda una década con 9 títulos más, todos ellos premiados. Entre ellos se encuentran "Reclam" (2010, Premio Les Talúries), "Poemes d’una embarassada" (2012, Premio Jordi Pàmias).
Tras 10 años como poeta, en 2018 Eva Baltasar dio el salto a la narrativa. Esta decisión vino a raíz de una terapia con su psicóloga en la que ésta le sugirió que, para poner orden a sus pensamientos, escribiese su biografía. Así comenzó una narración en primera persona que gustó tanto a la autora catalana que finalmente se convirtió en la obra "Permagel" (2018), traducida al castellano como "Permafrost".
En 2024 publicó una nueva novela, Ocaso y Fascinación.
Comentario
"Permafrost" es el primer volumen de una trilogía en la que las protagonistas son mujeres. La trama de esta primera novela nos presenta en distintos escenarios, tanto geográficos como temporales, a una mujer independiente con un fuerte instinto de muerte producido por su vacío existencial, protegida por una "capa" simbolizada en una actitud fría y acorazada, para mantenerse a distancia de los afectos y de las decepciones, que huye del compromiso, una joven lesbiana, amante del arte y la literatura, sexualmente muy activa, sin remilgos en mentir con frecuencia a los demás, aunque al mismo tiempo, dolorosamente lúcida y honesta consigo misma.
Todo gira en torno a este personaje femenino sin nombre, que narra en primera persona episodios clave de su pasado y que alterna con otros de la actualidad, mostrando sus dudas, la presión por las expectativas que su entorno más cercano tiene sobre ella y su descubrimiento de la sexualidad, Llamativas algunas descripciones, por ejemplo, cómo se masturba por primera vez fantaseando con las chicas que le gustan.
La vorágine de sentimientos que va desgranando que la hacen sentirse incomprendida, y que la llevan a tener pensamientos suicidas y fantasías de cómo hacerlo, aunque conforme avanza el relato, quedan minimizadas frente al peso de otros temas como la libertad, la búsqueda de la identidad sexual y las relaciones familiares. Los personajes son mujeres como su madre controladora y asfixiante o su hermana con una vida muy convencional, los personajes masculinos son casi inexistentes, aparece uno, su padre, desdibujado y con papel totalmente secundario.
La obra, escrita con gran complicidad por parte de la autora:
no es autobiográfica, pero tuvo un punto terapéutico en el que aproveché la voz de la protagonista para expresar cosas que yo también creo tal y como afirma la escritora
Es curioso cómo un trabajo de redacción prescrito como terapia se convirtió en el germen de la novela Permafrost; y es que escribir fue la tarea que le encargó a Eva Baltasar una psicóloga para aclarar y ordenar ideas sobre su pasado. Lo que empezó como una labor de introspección, fue gradualmente ganando —intencionadamente— elementos fantásticos hasta que decidió darle la vuelta al planteamiento y trabajarlo como una obra de ficción, y precisamente esta catarsis por medio de la escritura aportó a Baltasar lo que necesitaba para abandonar definitivamente la terapia.
Boulder y Mamut son los títulos que Eva Baltasar ha elegido para la continuación de su debut narrativo. En el primero, una nueva protagonista femenina narra sus sentimientos en torno a temas como la maternidad y la vida en pareja.
Se lee rápido, pero no me ha gustado mucho.